El año 44 a.C. Marco Emilio Lépido, aliado político de Julio César y gobernador de Hispania Citerior, fundó la colonia Victrix Iulia Lepida.

La nueva población, junto a la actual Velilla de Ebro, ocupó una posición privilegiada en la vega del Ebro, camino natural desde la costa al interior peninsular. Su territorio ascendía en suaves terrazas desde el río y dominaba un estratégico vado comunicado con la vía que conducía hasta Tarraco (Tarragona).

 

Tras la redistribución del terreno en lotes regulares entre soldados licenciados y otros colonos itálicos, dejando parte a los pobladores íberos asentados en el lugar con anterioridad, se comenzó a construir una ciudad de acuerdo a los cánones romanos. El asentamiento, pronto cambió de nombre, pues Lépido fue apartado de sus cargos políticos por Octavio Augusto, sucesor de César, y acabó desterrado. Su nuevo nombre fue el de Victrix Iulia Celsa, tomado del indígena original Celse.

 

Celsa vivió una época de gran esplendor, pero ésta fue breve. Apenas un siglo después de su fundación fue abandonada por sus moradores. No se sabe el motivo de su decadencia aunque es probable que fuese por los cambios económicos y administrativos derivados de la creación de una nueva y pujante colonia en la zona, Caesaraugusta, que monopolizó los principales flujos comerciales.

 

Presenta un conjunto de terrazas urbanizadas y el muelle de un puerto fluvial, además de una necrópolis, una panadería y varias casas y villas de importancia, como la «Casa de los delfines» (o ínsula I) —con pavimento de mosaico de tipo opus signinum (teselas embutidas en mortero), atrio y triclinio—, o la ínsula VII, que comprende la llamada «Casa de Hércules», la del «emblema blanco y negro» y la de «la tortuga».

 

También se conservan restos de pintura que decoraban las paredes de algunas de las estancias mayores con pinturas del III Estilo Romano, en que aparecen cisnes, grecas florales, nereidas o tritones. En la «Casa de Hércules» se representan frescos con episodios de sus trabajos, de II estilo pompeyano (el León de Nemea, la Cierva de Cerinia o los Pájaros del Estínfalo) y un retrato del propio héroe.

 

Desde 1976, sucesivas campañas arqueológicas han sacado a la luz barrios enteros, con calles pavimentadas y manzanas de viviendas de varios pisos ordenadas alrededor de patios, según la moda itálica. En sus estancias, decoradas con mosaicos y pinturas, han aparecido numerosos objetos relacionados con la vida cotidiana de sus habitantes.

En la actualidad es un importante yacimiento arqueológico dependiente del Museo de Zaragoza, que posee en este enclave una de sus secciones.