Aproximadamente a un kilómetro de Fabara, en la margen izquierda del río Matarraña, se levanta un mausoleo romano en piedra sillar, datado en el siglo II y dedicado a un rico propietario de la zona, Lucio Emilio Lupo. Orientado al Este y de planta casi cuadrada, su forma exterior imita la de un pequeño templo.

Posiblemente sea el monumento de este tipo mejor conservado de toda la Península. El sepulcro está situado en una zona con alta densidad de restos rurales de época romana, con varios yacimientos y villas rústicas.

El mausoleo pasó prácticamente desapercibido para los estudiosos, y no fue hasta 1874 que se informó oficialmente a la Real Academia de la Historia de su existencia. El edificio fue propiedad particular hasta 1942, año en que lo adquirió el Estado, si bien desde 1931 era monumento Histórico Artístico.

 

Se trata de un edificio de planta rectangular (6,85 x 5,94 m) construido con piedra arenisca sin mortero: los bloques están unidos con grapas de hierro. Está perfectamente orientado según los puntos cardinales, con la fachada principal (la única abierta y su entrada) hacia levante. Es un pequeño templo tetrástilo de orden toscano con planta dividida en pronaos y naos, cubierta, esta última, con bóveda de cañón, y rematado por un entablamento jónico adornado con guirnaldas en el friso. Su interior lo ocupa una cámara para el culto abovedada, donde tenían lugar sacrificios y libaciones. Una escalera la comunica con una cripta, en la que se depositarían los sarcófagos, hoy perdidos.

 

 

El resto de los muros son ciegos, y están decorados con pilastras toscanas: dos en las esquinas posteriores y una en mitad de cada uno de los muros laterales. En la parte frontal del entablamento se pueden apreciar las señales dejadas por los clavos con los que fueron fijadas unas letras de bronce, hoy perdidas, y en las partes laterales y posterior, se pueden apreciar hermosos relieves con motivos vegetales.

 

Sobre el entablamento se sitúan dos frontones. El frontón de la parte anterior, muy deteriorado, todavía conserva la inscripción que podría traducirse por: «A los dioses manes de Lucio Emilio Lupo». El frontón de la parte posterior es liso y se encuentra en mejor estado de conservación.