Daroca de origen musulmán, por su posición geográfica en el centro del valle del Jiloca, fue creada para ayudar a vertebrar el territorio y desarrollar su sistema de relaciones económicas. La ubicación responde a motivos estratégicos, por ser un importante nudo de comunicación; también a una finalidad defensiva y a la necesidad de establecer un centro económico, político y administrativo que organizase la dispersa vida del valle.

 

Fue fundada, en la primera mitad del VIII, por la dinastía de los tuyibíes[1], adquiriendo pronto gran importancia lo que le valió ser disputada por las distintas familias de la Taifa[2] de Zaragoza. Aunque prácticamente no se han conservado restos, sí que este primer asentamiento condicionó la morfología urbana de la villa. En torno a la alcazaba[3] musulmana comenzó a instalarse la población. En principio era un pequeño núcleo que conforme fue incrementando su número tuvo que extenderse por la falda del cerro San Cristóbal, creando los barrios de la Granjera y Valcaliente, hasta el muro de los Tres Guitarros. La medina alcanzó su máxima extensión en el siglo X llegando hasta el torrente de Fondonera, actual calle Mayor.

 

Calle Mayor, Daroca

Cubierto en la calle de San BlasMorfología de Daroca durante la Edad Media

Sobre estas líneas, la Calle Mayor. A la derecha, un cubierto en la calle de San Blas

 

Su fisonomía intrincada se complicó por la necesaria adaptación a la topografía. El sistema utilizado fue el aterrazamiento de la ladera, y en consecuencia las casas están escalonadas para favorecer el drenaje del agua de lluvia. Las dos calles más importantes coincidían con dos barrancos que desaguan en el Torrente, y en torno a ellas se organiza la complicada red de calles y callejuelas propias de las urbes musulmanas. Pero poco más se puede decir de la medina, ya que aunque dispondría de mezquitas,[4] no se ha conservado resto alguno, tampoco se conocen baños u otros edificios públicos.

Mientras Daroca disfrutaba de un periodo de relativa calma, Alfonso I el Batallador se disponía a continuar con su cruzada contra Al-Ándalus. En 1120 conquista la ciudad y los musulmanes vencidos debieron abandonarla, no así los judíos, a los que tampoco se   obligó a trasladarse a la periferia. A pesar del desalojo de los árabes del interior de la villa, en Daroca convivieron durante la Edad Media las tres culturas.

 

La primera aljama judía estaba ubicada en la ladera del cerro de San Jorge, es decir, al otro lado de la antigua medina y próxima a la puerta Alta. No llegó a extenderse hasta la calle Mayor, ya que el

 

   

plano daroca siglos XII al

 

 

 

 

 

  

   

Daroca en época medieval.

(José Luis Corral. Historia de Daroca)


Concejo prohibió su crecimiento. A pesar de ello, adquirió tal importancia que, en el siglo XIII, se convirtió en la tercera aljama de Aragón, con 25 familias. En 1414 fue abandonada, obligando a los hebreos que quisieron permanecer en la ciudad a convertirse[5] al cristianismo, mientras que el resto tuvo que huir a las aljamas de Épila y Montalbán. Sin embargo, volvieron a instalar una nueva judería pocos años después en la zona conocida posteriormente como Barrio Nuevo, debajo del Castillo Mayor: desde la Puerta Alta hasta la Calle Mayor. Los miembros más ricos vivían en torno a la sinagoga[6] y las clases más marginales se instalaron en algunas cuevas en la ladera del Castillo. La plaza era el centro de la vida social, política, religiosa y también de su espacio urbano, pero las tiendas parece que se situaron en la Calle Mayor. El barrio estaba claramente delimitado y con accesos a través de postigos: en la Torre de la Sisa y en la confluencia de la C/ Barrio Nuevo y Josef Albo[7], que eran las vías principales de la aljama.

En la misma vertiente del cerro de San Jorge, pero junto a la puerta Baja, se instaló la Morería, en los aledaños de la Plaza del Rey, que contaba con mezquita y sus propios servicios. Aunque a partir de la expansión de la ciudad desde mediados del XII el barrio quedó intramuros, realmente al principio, tras la conquista, estaba en el exterior de la ciudad. En sus asuntos internos, al igual que  la aljama judía, actuaba con plena autonomía.

Llegó a tener una población de más de 300 miembros, pero tuvo que ser abandonada con el decreto de expulsión[8] en 1610.

 

   Daroca en los siglos XII al XIV. (José Luis  Corral.Historia de Daroca) 


Como villa de frontera el aspecto de Daroca era el de una plaza fuerte. La muralla, obra conjunta de los siglos XII al XIX, es de tapial, ladrillo y piedra. Su morfología poligonal sigue la cresta de los montes que circundan la ciudad, con una extensión aproximada de 3.000 m2. El conjunto estaba protegido con un foso exterior, tres núcleos fortificados[9] que controlaban no sólo toda la ciudad sino también las vías de comunicación, varios portillos, trece grandes torreones y 114 pequeñas torres cuya función a veces era de simple refuerzo del lienzo de muralla.

Torre de la Espuela

 plano recinto fortificado daroca

 

                              Torre de la Espuela                                                                                                Plano del recinto fortificado de Daroca. (José Luis Corral. Historia de Daroca)

Ruinas del castillo

                                                                           Ruinas del castillo

 

No obstante, no toda esta superficie interior estaba poblada, ya que parte del terreno se había dejado virgen para guardar el ganado en caso de peligro. A lo largo de los años el recinto llegó a tener hasta siete puertas, de las que se conservan cinco: además de la puerta Alta y Baja que crean el eje este-oeste de la ciudad, la torre de los Huevos o del Hospitalillo en plena judería nueva, la puerta del Arrabal o portillo de san Valero y el portal de Valencia, flanqueado por un sólido torreón construido en el XV. Estos accesos estaban protegidos por torreones, ya que eran los puntos más débiles del perímetro amurallado.

 

Puerta Baja Puerta de Valencia

                                  Puerta Baja                                                                     Puerta de Valencia

 

Puerta del Arrabal

                                                                           Puerta del Arrabal

 

En 1142 la villa fue dotada de un fuero de frontera[10], lo que favoreció que su población creciera considerablemente, ya que concedía la libertad a todas las gentes que se instalaran en Daroca. Estos nuevos habitantes no se pudieron alojar ocupando únicamente la antigua medina, por lo que a mediados del siglo XII comenzó una expansión urbanística hacia el sur, instalándose en el espacio vacío entre la ciudad musulmana y el cerro de San Jorge, aunque la pendiente de este monte es más pronunciada y registró menos poblamiento. Todo ello originó la creación de la calle Mayor[11] aprovechando la rambla de la Fondonera, con inicio y fin en las puertas Alta[12] y Baja[13]. También se abrieron nuevas vías que desembocaban en esta principal, lo que da aspecto de espina de pescado al plano definitivo de la ciudad. Toda esta zona de crecimiento muestra, a diferencia de la medina, un modelo regular y planificado de urbanización.

 

Puerta Alta

Puerta Alta

 

Se repartió el nuevo suelo urbano entre los habitantes recién llegados, procedentes fundamentalmente de Francia, Navarra, Castilla y norte de Aragón, según las especificaciones establecidas en el fuero. En los solares de planta rectangular se construyeron viviendas de unos 50 m2 de planta. Algunos de ellos llegaron a formar barrios como el de la Franquería, en torno a la calle Mayor. Las casas de las familias modestas presentan las mismas condiciones para judíos, cristianos y musulmanes. En general no eran muy amplias, a excepción de las casas palacio, y sólo se contaba con el mobiliario y los enseres básicos. Se articulaban en tres plantas: el sótano o cillero que servía de almacén y de bodega; la planta baja, a la que se accedía directamente desde la calle y, en ocasiones, se instalaba el comercio, la tienda o el taller; en la primera planta se ubicaba el hogar y las habitaciones; y finalmente, por encima, la falsa o desván. Carente de palacios, ya que el fuero solo permitía que se construyeran palacios para el rey y el obispo, como modelo de casa noble se puede mencionar la Casa de los Luna, de estilo mudéjar del XIV, de la que se conserva una importante decoración de techumbres policromas, yeserías y ventanales.

 

Detalle yesería del palacio de los Luna, Daroca

                                                         Detalle de la yesería del palacio de los Luna, Daroca

 

Daroca a principios del XV llegó a alcanzar, aproximadamente, entre 2.800 y 3.500 habitantes, incluyendo judíos y musulmanes. El crecimiento de la población cristiana provocó que se iniciara la construcción de iglesias, que contribuirán a definir la estructura urbana de finales del XII, ya que los habitantes se distribuían por parroquias. Las únicas iglesias que se erigieron en la antigua medina, crearán en torno a ellas un espacio circular: San Miguel (siglo XIII) y San Juan (siglos XII-XIII). Mientras, las que se ubican en nuevas zonas siguen el modelo cuadrangular con una pequeña plaza delante: Santiago, San Pedro y San Andrés, ahora desaparecidas.

 

La rapidez en el crecimiento de la ciudad en el siglo XII hizo que a partir de entonces no se produjeran transformaciones sustanciales del casco urbano. Las modificaciones durante los siglos XIII y XIV son más bien pequeñas: la construcción de las torres mudéjares de las iglesias, aunque algunas han desaparecido; la instalación del convento de San Francisco, demolido en 1839, el de los Trinitarios[14] y el de la Merced[15]; o la proliferación de hospitales[16], donde se albergaba a los peregrinos, viajeros pobres y a los enfermos. En la salida de la Puerta Baja se instalaron las actividades industriales como tenerías, fabrica de harinas, molinos, etc. En cambio los cementerios se ubicaron intramuros, en el exterior de cada iglesia.

 

 

Tímpano del hospital e iglesia de San Marcos, actualmente convento de los Trinitarios

Tímpano del hospital e iglesia de San Marcos, actualmente convento de los Trinitarios. Fue a las puertas de esta iglesia donde cayó la mula que transportaba la arqueta con los Corporales.

 

El mercado, a partir del siglo XII, se convierte en uno de los centrales y distintivos espacios urbanos. Daroca poseía un mercado semanal, concedido por Alfonso I, los jueves. Jaime II en 1294 le otorgó la celebración de una feria la primera quincena de septiembre que posteriormente se amplió a todo el mes. La vida cultural en Daroca también era importante ya que se conoce la existencia de una escuela eclesiástica desde 1136, en la iglesia de Santa María, y de un estudio de arte, desde 1311, que se completaba con talleres de pintores[17], escultores[18] y orfebres[19]. La música fue otro elemento significativo en la ciudad: se conoce la existencia de juglares y músicos desde el XIII y aparecen representados tanto en las pinturas góticas de la Iglesia de San Miguel como en la capilla de los Corporales. Uno de los elementos musicales más relevantes fue el órgano. Se tiene noticia de ellos desde el siglo XV, y quizás el más importante sea el de la Colegiata de Santa María.

 

Detalle de las pinturas en la iglesia de San Miguel. En la banda central se han representado ángeles tocando diferentes instrumentos

Detalle de las pinturas en la iglesia de San Miguel. En la línea central se pueden observar unos ángeles tocando diferentes instrumentos.

 

A partir del siglo XVI Daroca no sufre grandes cambios, únicamente podemos mencionar la edificación de algunas casas palaciegas o las reformas de las puertas. Las obras de mayor envergadura, ambas en el XVI, se corresponden con la reedificación de la Iglesia de Santa María y la construcción de la Mina. Pero con la Desamortización de 1839 y fundamentalmente a principios del XX se destruyó y perdió parte del patrimonio histórico.

 

Fotografía: Santiago Cabello, Julio Foster, Archivo de la D.P.Z.


[1] Tribu procedente de Yemen, se asentó en Calatayud al inicio de la conquista.

[2] El término significa "bando" o "facción". Las taifas fueron los pequeños reinos en que se dividió el califato de Córdoba después del derrocamiento del califa Hisham III (de la dinastía omeya) y la abolición del califato en 1031.

[3] Actualmente en este espacio se ubica el Castillo Mayor, también llamado de la Morica o Real, que conserva la torre principal o del homenaje.

[4] Posiblemente fueron cristianizadas tras la conquista y estarían ubicadas en el lugar de las actuales iglesias de San Juan, San Miguel o Colegiata de Santa María.

[5] Tras la disputa de Tortosa en 1414, debate religioso más importante entre judíos y cristianos en España en la Edad Media, la comunidad hebrea se vio forzada a la conversión. Pero a la ciudad no le interesaba que esta comunidad se fuera, sino que los necesitaba para aliviar las cargas tributarias, por lo que alentaron a  los más privilegiados a quedarse.

[6] Daroca tuvo dos sinagogas, una en cada barrio. Además de ser el centro espiritual, en ellas se suscribían los contratos y se trataba cualquier tema de la vida de la aljama. La sinagoga vieja contaba con tres séfer Torah o rollos de la ley, que fueron subastados en 1415.

[7] Fue el rabino más ilustre de la ciudad, participó en la disputa de Tortosa y fue perseguido por el Papa Luna.

[8] En 1526 se decretó la conversión forzosa al cristianismo de los musulmanes que permanecían en tierras hispanas, pero en el reino de Aragón no fue efectiva hasta 1610.

[9] Castillo de San Cristóbal, Castillo Mayor o de la Morica, y el de San Jorge o castillo de la Judería.

[10] Se concedía a las poblaciones que se encontraban en áreas de frontera. Con él se pretendía atraer a gentes que se establecieran y defendieran la zona. Los fueros se caracterizaban por los grandes privilegios y libertades que comportaban tanto a cristianos como a judíos y musulmanes.

[11] Se convirtió en una de las calles medievales más amplias y monumentales de Europa, así como en el eje comercial de la ciudad.

[12] También llamada Somera, se trata de un arco apuntado en piedra que ha sufrido distintas intervenciones a lo largo de los siglos. La construcción actual es del siglo XVIII.

[13] Situada en el camino de Levante y Castilla, la puerta en forma de arco rebajado está flanqueada por dos impresionantes torres, construidas con piedra sillar en el siglo XVI.

[14] Se instalaron en la Puerta Baja, aprovechando la iglesia y el hospital de San Marcos. Este edificio marca el punto exacto en el que se paró la burra que transportaba los Corporales, como muestra el relieve del arco de la puerta gótica.

[15] Se fundó en 1381 sobre la antigua Iglesia de San Lorenzo, junto a la Puerta Baja pero intramuros.

[16] Actualmente sólo se mantienen en pie el Hospital de San Marcos, que hoy es el Colegio de Santa Ana, y el Hospital de Santo Domingo.

[17] En el siglo XV Bartolomé Bermejo, uno de los mejores artistas góticos del momento, tuvo un taller de pintura en esta localidad.

[18] Con los talleres darocenses, junto con el de Zaragoza, la escultura gótica aragonesa alcanzó su esplendor. Uno de los mejores ejemplos de es la Puerta del Perdón y la antigua capilla mayor de la colegial. A finales del siglo XV y comienzos del XVI, destaca el maestro Gil de Morlanes el Viejo, escultor natural de Daroca.

[19] Las piezas más antiguas son obras procedentes de otros talleres, como la arqueta de los Corporales, de la segunda mitad del siglo XIII. Sin embargo se conoce que la ciudad tuvo punzón propio desde 1352. Las primeras obras propiamente darocenses que se conservan son del siglo XV.

 


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