El pintor y grabador Francisco de Goya y Lucientes nace en Fuendetodos (Zaragoza), en el año  1746. Su obra englobará, entre otros, el arte pictórico, el del grabado y el de la litografía. Empezó como aprendiz en el taller del pintor Luzán en Zaragoza sobre 1760. Pinta  algunos encargos y se presenta en dos ocasiones, sin fortuna,  al concurso de la Academia de San Fernando de Madrid. Más tarde continuará su formación en  Italia (1770).

 

El pintor y grabador Francisco de Goya y Lucientes nace en Fuendetodos (Zaragoza), en el año  1746. Su obra englobará, entre otros, el arte pictórico, el del grabado y el de la litografía. Empezó como aprendiz en el taller del pintor Luzán en Zaragoza sobre 1760. Pinta  algunos encargos y se presenta en dos ocasiones, sin fortuna,  al concurso de la Academia de San Fernando de Madrid. Más tarde continuará su formación en  Italia (1770).

Casa natal de Goya. Fuendetodos, Zaragoza

Casa natal de Goya. Fuendetodos, Zaragoza

 

Regresa a Zaragoza y se casa en 1773 con la hermana de su maestro, Josefa Bayeu, de la conocida familia de pintores. Dos años más tarde se traslada a Madrid para hacer carrera en la corte y llega a ser maestro en la Academia de Bellas Artes. Goya contó con algunos mecenas en la corte que le permitieron dedicarse a su serie de retratos, durante el reinado de Carlos IV, que le nombró primer pintor de cámara. En 1792, coincidiendo con un viaje a Andalucía, sufre una grave enfermedad que le dejará sordo, lo que supondrá un profundo cambio en su vida y en su obra.

La familia de Carlos IV, 1800. Museo del Prado, Madrid

La familia de Carlos IV, 1800. Museo Nacional del Prado, Madrid

 

La Guerra de la Independencia la vivió casi íntegramente en Madrid, debatiéndose, como el resto de los ilustrados, entre los ideales franceses de José I y la visión de los desmanes de los soldados franceses.  Su serie Los Desastres de la Guerra refleja una nueva visión de la guerra, cruel e irracional, nada heroica.

Se aprovechan, nº 16 de la serie Los Desastres de la Guerra (edición 1863). Diputación Provincial de Zaragoza

Se aprovechan, nº 16 de la serie Los Desastres de la Guerra (edición 1863). Diputación Provincial de Zaragoza

 

En sus últimos años, el pintor se aleja de la sociedad en la Quinta del Sordo, creando obras mucho más personales. Huyó de la persecución de liberales después de la vuelta al trono de Fernando VII y murió en Burdeos en 1828.

 

GOYA EN ZARAGOZA

 

Goya fue uno de los 6 hijos del matrimonio de José, maestro dorador de cierta notoriedad, y Gracia, descendiente de labradores terratenientes asentados en Fuendetodos. Se sabe que tuvieron casa en la calle de la Morería Cerrada hasta 1762, y que pasaron a una de alquiler, en el Coso  (Zaragoza), por deudas. Años después vivirían en la calle San Miguel, de Zaragoza.

Goya estudió en las Escuelas Pías, que abandonó a los 13  años para entrar en el taller del pintor rococó José Luzán Martínez, permaneciendo a su lado durante 4 años. Protegido por Pignatelli, continuó su formación en Madrid con otro pintor zaragozano:

Francisco Bayeu, que, años después, sería su cuñado. En sus primeros años, Goya fue fiel a la manera de entender el oficio en su tierra natal, en la que se percibe la influencia italiana, tanto en la composición, como en los col

ores o en las imprimaciones de sus lienzos en ocre rojo.

 

Francisco Bayeu

El pintor Francisco Bayeu, 1795. Museo Nacional del Prado, Madrid

 

Goya siguió pintando en Zaragoza y el resto de Aragón entre 1760 y 1781, para su parroquia natal, su familia, algunos nobles y, sobre todo, para la Iglesia: jesuitas, cartujos y canónigos del Pilar, con los que discutió al querer pintar con cánones distintos a los de la época. Lejos de su tierra, seguiría aceptando encargos de sus paisanos como retratista y pintor religioso.

Durante la Guerra de la Independencia viajó a Zaragoza para contemplar las terribles consecuencias del sitio sobre su ciudad. Zaragoza, como ejemplo universal de resistencia y valor frente a los franceses, fue inmortalizada por Goya en su serie Los Desastres de la Guerra, en el retrato de Agustina de Aragón o en el retrato de Palafox a caballo.

 

Retrato de José Rebolledo de Palafox y Melci, capitán general de Zaragoza, 1814

Retrato de José Rebolledo de Palafox y Melci, capitán general de Zaragoza, 1814. Museo Nacional del Prado, Madrid

 

Cazador cargando su escopeta, 1775. Museo del Prado, MadridEL TEMPERAMENTO DE GOYA

 

Conocemos la personalidad de Goya por la correspondencia mantenida con su amigo del colegio, Martín Zapater, primer coleccionista del pintor. En las cartas muestra su franqueza, como cuando le relata que, al estrenar un coche de caballos, dio una voltereta con él y se hirió la pierna. 

Contra el tópico del artista que muere en la pobreza, Goya ganó dinero suficiente, no sólo para sus caprichos, que fueron muchos,  sino para asegurar su vejez y la de su único hijo vivo, Francisco Javier. Vestía a la moda de París y rivalizaba con los nobles por sus coches de caballos.

Goya tuvo un temperamento y un genio vivo, suavizado por el ejercicio de su mejor pasatiempo, la caza, que practicó con los propios Reyes y el  Infante Luis de Borbón, su benefactor. También era aficionado a los toros, muy presentes en su obra.

Su inquietud vital le llevó a crear y experimentar con nuevas técnicas, como la litografía, y le permitió ampliar su breve formación cultural en la corte y en sus viajes.

La  sordera cambió su percepción de la realidad y creó un mundo alternativo al verbal (se entendía a través de señas.) La imaginación y la fantasía invadieron su obra y la pintura se convirtió en algo ilimitado.

 

SU ÉPOCA, LA ILUSTRACIÓN

 

La Ilustración fue una corriente filosófica y cultural del siglo XVIII, que creía en el predominio de la razón y en el progreso humano. Fue una época de grandes descubrimientos en todas las áreas del saber. Goya seguirá la evolución de muchos de los ilustrados españoles, preocupados por la educación o el relanzamiento de la economía nacional, siendo muy críticos con la sociedad del momento que frenaba una reforma urgente en todos los ámbitos.

Durante la segunda mitad del siglo XVIII, Goya se identificará con el reformismo borbónico, evolucionando hacia posiciones liberales, matizadas ante el giro violento de la Revolución Francesa.

Revelado en silencio contra los seguidores reaccionarios del rey Fernando VII (que dejó el reino en manos de Napoleón), la invasión napoleónica le crea dudas entre su cercanía a las ideas revolucionarias francesas y el horror ante la violencia del ejército francés. Todo ello le hundirá en la amargura y en el escepticismo, en relación con las ideas que había defendido hasta ese momento. Este sentimiento pudo ser el origen de la amarga e irónica crítica social de muchas de sus obras.

Al final de su vida terminará refugiándose en una religiosidad intimista que no borrará su carácter anticlerical. La profundidad de su cristianismo tampoco afectará a la posición liberal, en cuestión de costumbres y vida social, que mantuvo hasta su muerte, siendo un auténtico burgués de la época.

 

LA OBRA DE GOYA

 

Sus pinturas son muchas y variadas en formas, temáticas y técnicas.

Los Tapices: durante sus primeros años en la corte, realizará cartones para tapices, es decir, modelos pintados que copiaban los artesanos tapiceros de la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara para adornar las estancias de las residencias reales.

Retratos: en 1799 alcanza el cenit de su carrera como primer pintor de cámara. Empieza la época en la que realiza numerosos retratos de los reyes y demás miembros de la corte, así como los lienzos de las célebres Majas. Goya capta con destreza la psicología de los retratados y utiliza la composición del cuadro para dar escape a su ironía.

Detalle del Regina Martyrum, hacia 1780. Basílica del Pilar, Zaragoza. Archivo Fotográfico del Gobierno de Aragón

Los Grabados: el grabado es una técnica de impresión en la que se utiliza una plancha de metal que contiene el dibujo trazado con surcos. Éstos  se rellenaran de la tinta que transmitirá el dibujo de la placa al papel.

Goya es el mejor grabador de la historia del arte europeo junto con Rembrandt. Sus grabados más importantes se presentan en series de estampas: Los Caprichos, Los Desastres de la Guerra, La Tauromaquia y Los Disparates  o Proverbios, que tratan de sátiras sociales o políticas.

 

Pintura mural: como ejemplos, la decoración de San Antonio de la Florida, en la que realiza una obra enteramente novedosa, o la cúpula con el tema de La Virgen, Reina de los Mártires en la Basílica del Pilar de Zaragoza. En la misma provincia también merece la pena ver las pinturas en el Santuario de la Virgen de la Fuente en Muel,  o las de Remolinos en la Iglesia Parroquial de San Juan Bautista. La Cartuja Aula Dei  también alberga numerosos ejemplos de este tipo de pintura (ciudad de Zaragoza).

En 1820 comienza a decorar su casa con pinturas murales al óleo: son las Pinturas Negras. Es sin duda la obra más revolucionaria de Goya, en la que crea un mundo de imágenes de pesadilla y de escenas inquietantes.

 

SU LEGADO

 

La importancia de la influencia del pintor aragonés comienza con sus contemporáneos, ya que un crítico inglés de la época señala que el pintor francés Delacroix imita las sátiras de Goya.

Su arte fue valorado por criterios estilísticos muy variados y distintos, como el del Romanticismo (la caricatura romántica tiene a Goya como antecedente), el Naturalismo y el   Impresionismo. En la exposición parisiense de 1878 se presentaron las Pinturas Negras, la obra más difícil de                  Detalle del Regina Martyrum, hacia 1780. Basílica del Pilar, Zaragoza.

                                                                                                                            Archivo Fotográfico del Gobierno de Aragón

Perro semihundido, serie Pinturas Negras, 1820-1823. Museo del Prado, Madrid

     

reconocer e interpretar, realizada en sus últimos años en los muros de La Quinta del Sordo. Su exposición significó el

descubrimiento de la obra de Goya por los impresionistas, especialmente Manet, ya que

algunos de sus retratos son versiones sin matizar de las del genial zaragozano.

Goya en el siglo XX  fue valorado y reconocido por varias corrientes vanguardistas, como la de los expresionistas (consideraban al pintor fuendetodino como expresionista) o, sobre todo, por las llamadas vanguardias históricas del primer tercio del siglo XX: el surrealismo y el expresionismo abstracto, cuyos integrantes más destacados consideraron a Goya como su precursor.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

        Perro semihundido, serie Pinturas Negras, 1820-1823.

                        Museo del Prado, Madrid

 

 

Fotografía: Julio Foster, Santiago Cabello, Museo de Zaragoza, Museo Ibercaja Camón Aznar

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