Durante la conquista musulmana de la Marca Superior, en Tarazona, los mozárabes construyeron dos iglesias fuera del recinto urbano. Una de ellas estaba situada en el espacio de la Merced y la otra, dedicada a la Virgen de la Hidria (llamada así por el jarrón con azucenas que portaba), será la que actualmente es la catedral de Tarazona. Parece ser que la "pureza" del espacio de esta última con respecto al de la iglesia de la Magdalena, cientos de años ocupado por la Mezquita Mayor, junto con el hecho de la imposibilidad de construir un edificio de tales proporciones en el ya apretado casco urbano, fueron las causas que llevaron a construir la catedral fuera de los límites de la ciudad.

 

Durante la conquista musulmana de la Marca Superior, en Tarazona, los mozárabes construyeron dos iglesias fuera del recinto urbano. Una de ellas estaba situada en el espacio de la Merced y la otra, dedicada a la Virgen de la Hidria (llamada así por el jarrón con azucenas que portaba), será la que actualmente es la catedral de Tarazona. Parece ser que la "pureza" del espacio de esta última con respecto al de la iglesia de la Magdalena, cientos de años ocupado por la Mezquita Mayor, junto con el hecho de la imposibilidad de construir un edificio de tales proporciones en el ya apretado casco urbano, fueron las causas que llevaron a construir la catedral fuera de los límites de la ciudad.

 

Crucero

   Detalle del triforio desde un tramo del crucero. Arriba, decoración en grisalla en los ventanales de la cabecera y deta

   lles de las pinturas al temple en grisalla y dorado en sus bóvedas

 

Tras la conquista de Zaragoza en 1118 por Alfonso I, se llevó a cabo la reestructuración de las distintas diócesis, entre ellas la de Tarazona que restauró la sede episcopal con Miguel de Toulouse. La renovada sede recibió territorios y prebendas y con el mecenazgo de Teresa Cajal, madre de Pedro Atarés, fundador de Veruela, empezó la construcción de la iglesia de Santa María de la Huerta. Fue en 1235, cuando se consagró la primera parte de su erección, la cabecera, por el obispo García Frontín II.

La catedral se inició llevando a cabo un plan preconcebido pero, la lentitud de las obras y la destrucción llevada a cabo durante la Guerra de los dos Pedros en el siglo XIV, convirtió la obra en un acontecimiento intermitente lleno de altibajos y de reconstrucciones. A pesar de ello, la catedral de Tarazona, aunque inacabada, presume de ser una de las joyas más brillantes del arte aragonés por ser el ejemplo más señero del Gótico francés en Aragón, siendo una obra con especial personalidad debido a las posteriores reconstrucciones y revisiones de su edificación como al marcado carácter mudéjar del exterior de la iglesia y su claustro.

 

planta de la catedral de Tarazona, por Chueca Goitia

Planta de la catedral según Fernando Chueca Goitia

 

Como ya hemos dicho, Santa María de la Huerta se planeó según los cánones al uso en la Francia de aquella época: Se construyó en piedra sillar una cabecera con girola, deambulatorio o pasillo al que posteriormente se anexarán seis capillas radiales, seguida de un crucero marcado en planta y tres naves, la central más ancha y alta que las laterales para conseguir mejor iluminación interior. Las bóvedas de la girola, el presbiterio y las naves laterales son de crucería simple (producto del cruce de dos arcos apuntados), mientras que la central y el crucero  se cubren con bóveda de crucería estrellada dentro del uso del Gótico tardío. Las capillas utilizan además las trompas[1] y las pechinas[2] para sustentan las bóvedas. Una galería de arcos apuntados (triforio) sobre columnillas con capiteles de temática vegetal, recorre los muros del presbiterio, los brazos del crucero y la Capilla Mayor en cuyos pilares se han descubierto bellas pinturas góticas al fresco. Otros elementos de origen gótico recuerdan su estilo primigenio como algunas ventanas del ábside, vanos apuntados, incluso lanceolados, que evocan a Veruela y los arbotantes que sujetan los muros del ábside.

                                          

Arbotantes de la catedral de Tarazona

Detalle de las pinturas de la girola

Arbotantes. Son arcos que descansan sobre un contrafuerte para descargar sobre él el peso de las bóvedas   
Girola. En sus muros se distinguen varias pinturas al fresco y al temple

                                                                                                         


Pinturas góticas en los pilares del crucero

Pinturas góticas en los pilares de la Capilla Mayor


 Las capillas de las iglesias se solían adosar a sus muros y servían para el enterramiento de los miembros del cabildo y de aquellas familias notables de la zona que las financiaban con el afán de conseguir la vida eterna, en suelo sagrado, a través de su generosa donación. En la girola y los muros de las naves laterales de la catedral de Tarazona se fueron arracimando capillas de distintos tamaños y estilos confiriendo y remarcando la riqueza estilística y artística de la seo. Las que han llegado hasta nuestros días, se erigieron a partir del último cuarto del siglo XIV, como es el caso de la capilla de los Santos Lorenzo, Prudencio y Santa Catalina en la girola, erigida por la familia Pérez Calvillo entre 1370-1376. Su esencia gótica, inalterada, se refleja tanto en su bóveda de crucería simple como en su ventana gótica y su magnífico retablo. Éste es una de las joyas más  brillantes de la seo: el triple retablo bajo las tres advocaciones titulares pintado por Juan de Leví entre 1401 y 1408, quién introduce en Aragón la pintura del Gótico internacional. Todo ello es un panteón preciosista para los sepulcros de alabastro del obispo Pedro Pérez Calvillo y su hermano el cardenal Fernando Pérez Calvillo, labrados por Pedro Corcán entre 1404 y 1405.

 

Retablo de la capilla de S. Lorenzo, S. Prudencio y Sta. Catalina. Juan de Leví, 1401-1408

 

Retablo de la capilla de S. Lorenzo, S. Prudencio y Sta. Catalina. Juan de Leví, 1401-1408

 

Sepulcro del obispo Pedro Pérez Calvillo. Pedro Corcán, 1404-1405

 

Sepulcro del obispo Fernando Pérez Calvillo (arriba) y detalle del mismo (abajo). Pedro Corcán, 1404-1405. Foto en blanco y negro de Manuel Coyne, Archivo Histórico Provincial de Zaragoza

 

Detalle del sepulcro de Fernando Pérez Calvillo

 

 

Hay una pequeña multitud de capillas con sus tesoros particulares más o menos valiosos pero todos ellos interesantes. La capilla de Santiago es la muestra de gótico flamígero[3]  de la catedral: se entra por una puerta cairelada[4] a un espacio cubierto por bóveda de crucería coronada por dorados florones y terminada sobre ménsulas en yeso que representan a los cuatro Evangelistas. Los muros están revestidos con pinturas de finales del siglo XV.

La capilla de la Virgen del Rosario contiene un retablo de la titular cuya mazonería [5] data del 1520 (posiblemente realizada por Juan de Heredia) y cuya finalidad fue acoger varias piezas sueltas, entre otras la de la propia Virgen, una pequeña y bella talla de finales del siglo XIII. Esta escultura gótica debe su nombre al rosario, hoy desaparecido, que sostenía entre sus manos. Las tablas del retablo son de la escuela gótica de Calatayud del tercer cuarto del siglo XIV excepto la del frontal que data del XVI.

Retablo de la Virgen del Rosario en la capilla del mismo nombre. La escultura es de finales del siglo III, mientras que las tablas son de finales del XIV excepto la frontal, del siglo XVI

 

También son de un valor estimable las pinturas del retablo de la capilla de San Juan Bautista llevadas a cabo por Jerónimo Vallejo Cosida alrededor del 1542, siendo la mazonería responsabilidad del escultor y mazonero local Pierres del Fuego, también presente en alguna otra obra de la seo.

La capilla de la Purificación, a la que se accede a través de una verja de hierro forjada por Hernando de Ávila el Viejo (1555), siendo una de las más notables de Aragón, alberga en sus muros pinturas renacentistas italianizantes en grisalla[6] compuestas por un friso orlado con grifos, centauros y medallones que cobija a la representación de los apóstoles y un fragmento del Credo. Estas grisallas se atribuyen a Alonso González (1552) al que también se relaciona con la autoría de las grisallas sobre fondo dorado que engalanan las bóvedas de la Capilla Mayor.

Estas últimas, pinturas de influencia claramente italiana, y directamente relacionadas con conjuntos pictóricos como la capilla Sixtina de Miguel Ángel (1508-1512) parecen ser diseños de Pietro Morone, en esos momentos partícipe de la remodelación del Palacio Episcopal, que luego fueron aplicados por Alonso González. Estas grisallas al temple[7], las simulaciones o agramilados de sillares y otras decoraciones pictóricas dan 

Capilla Mayor con el retablo y las bóvedas pintadas en grisalla. A la izquierda en el muro, se abre un gran ventanal renacentista

Retablo de la Virgen del Rosario en la capilla del mismo nombre.

La escultura es de finales del siglo XIII, mientras que las tablas

son de finales del XIV excepto la central, del siglo XVI. Foto de Juan

Mora Insa, Archivo Histórico Provincial de Zaragoza

 

grandeza y carácter al espacio interior de la catedral. La Capilla Mayor acoge también un retablo, de gran calidad, cuya pieza central es una figura de la Inmaculada. Fue levantado entre el 1605 y 1614, montado por el ensamblador Jaime Viñola y el escultor Pedro Martínez y policromado por Agustín Leonardo y Gil Ximénez Maza.

En el centro de la nave mayor se dispone la silleria del coro. Consiste en una sencilla sillería gótica con decoración de tracería y calados, obra realizada por Salvador y antonio II de Sariñena hacia 1483-1486 en tiempos del obispo D. Andrés Martínez Férriz, cuyas armas figuran en la silla episcopal. Formado por dos órdenes de asientos, el alto de cuarenta y cinco y el bajo de treinta y uno, el superior está decorado por tracerías separadas por báculos ornamentados. Esbeltos tabernáculos piramidales coronan los tres estalos o asientos más importantes, a semejanza del coro del Pilar de Zaragoza. Los respaldos de las sillas  de la parte baja carecen de decoración a excepción de los apoyamanos y las misericordias (pieza que servía

para que los canónigos se sentaran con disimulo durante el oficio; su decoración sólo se mostraba

cuando se plegaba contra el respaldo). Motivos antropomorfos, vegetales y de animales fantásticos nacen de la madera tallada. Su espacio se cierra con

una reja donada por el obispo Sánchez de Castellar a fines del siglo XVII a cuyos lados se exhiben pinturas de San Juan Bautista y San Andrés firmadas por

Vicente Berdusán en 1696.

Calvario del retablo de la Capilla Mayor

Capilla Mayor con el retablo y las bóvedas pintadas en grisalla. A la izquierda en el muro, se abre un gran ventanal renacentista. A la izquierda, detalle del Calvario

 

Han existido varios órganos a lo largo de la historia de

la catedral (el primero documentado data del 1490 que se rehizo en 1580 y 1601, y se sustituyó en 1692) pero el actual es una pieza de finales del siglo XVIII que alberga un instrumento del XIX. La seo atesora el archivo musical  más importante en España de música religiosa del tiempo de los Reyes Católicos y contó con afamados maestros como Pedro Basurto, Gabriel Vázquez, Francisco Turrul, etc.

Ya en el exterior, nos acercamos a la portada de la salida principal financiada por el tesorero de la catedral, Martín de Mezquita, a cambio de su enterramiento bajo la portada donde se lee: quien mas hiciere, pase adelante que yo aquí me quedo. La portada debía seguir un diseño del tratado del arquitecto boloñés Sebastián Serlio. Dos columanas corintias enmarcan dos pisos de hornacinas que contienen las esculturas de los Padres de la Iglesia. Más adelante un arco abocinado sostenido por cariátides, representando las seis virtudes, se intercala con las imágenes de San Pablo y San Gaudioso (izquierda) y San Pedro y San Prudencio (derecha). El escudo de la familia de la Mezquita lo portan dos ángeles situados en las enjutas del arco. Finalmente todo el conjunto se remata con la escultura de la Virgen de la Huerta y rodeada de San Miguel y el Ángel Custodio. Del pórtico original ya no resta nada y el que existe actualmente, un tanto aparatoso, data de 1735 por obra del carmelita José Antonio Pina., un tanto aparatoso, corresponde al siglo XVIII.

 

Portada. Bernal del Fuego, 1578

Portada de la catedral de Tarazona. Bernal del Fuego, 1578

Cariátides y los santos San Pedro y San Lorenzo en el lado derecho de la portada. Bernal del Fuego, 1578

Cariátides y los santos San Pedro y San Lorenzo en el lado derecho de la portada. Bernal del Fuego, 1578

Cariátides y San Pablo y San Gaudioso. Portada. Bernal del Fuego, 1578

Cariátides, San Pablo y San Gaudioso en el lado izquierdo de la portada. Bernal del Fuego, 1578

Detalle de la clave de la portada, que representa a la Virgen de la Caridad

Detalle de la clave de la portada, que representa a la Virgen de la Caridad

rodeada de casetones con ángeles en su interior

 

En la seo existen varias dependencias anexas, sin incluir el claustro, como el vestuario de los canónigos y el de los beneficiarios, la sacristía, el archivo y biblioteca, y la sala capitular. En el siglo XVIII se edificaron casas para los canónigos contiguas al claustro y orientadas a la calle de San Antón.

 

Cáliz

La Asunción

   

A la izquierda,Trauben-pokal en copón de don Diego-Antonio Francés de Urritigoyti y Lerma. Plata dorada, fundida, relevada, repujada, cincelada, recortada y grabada. Finales del XVI, Catedral de Tarazona, Zaragoza. A la derecha La Asunción, relieve repujado en plata y marco de ébano y carey. Siglo XVII, Catedral de Tarazona, Zaragoza

 

El aspecto gótico que reviste el interior de la catedral contrasta con el exterior mudéjar del cimborrio, la fábrica de la torre y el aspecto general del edificio. A partir del siglo XV, y tras la devastación de la guerra entre Castilla y Aragón, las siguientes  construcciones, no sólo de la catedral, se realizaron con distintos materiales y bajo el signo de los alarifes y maestros de obras mudéjares. Desde este momento Tarazona se convirtió en una ciudad mudéjar.

 

 

Fotografía: © Fundación Tarazona Monumental,    ©    Catedral de Tarazona (Zaragoza)España (fotos 1, 3, 4, 9-10), Santiago Cabello Solanas, Mª Amor Borque, Archivo Histórico Provincial de Zaragoza, Archivo de la DPZ, Archivo del Gobierno de Aragón

 

[1] Bovedilla semi-cónica cuyo vértice descansa en el ángulo que forman dos muros, convirtiendo una planta cuadrada en octogonal y permitiendo que se pueda construir sobre ella una cúpula o su tambor

[2] Cada uno de los triángulos curvilíneos que permiten sostener una cúpula  al transformar una planta cuadrada en circular

[3] Tipo de arte Gótico también llamado florido. Es la manifestación tardía de este estilo que se caracteriza por su complejidad y recargamiento

[4] Su superficie inferior está decorada con pequeños lóbulos que se cortan formando picos

[5] Aplicado a los retablos, hace referencia a su parte arquitectónica, diferenciándola de las esculturas y pinturas que puedan estar incluidas en ella

[6] Tipo de composición pictórica, extendida en el siglo XVI, que en la que se utilizan sólo las gamas del blanco, gris y negro, imitando el efecto del bajo relieve

[7] Manera de pintar en la que se mezclan los colores con agua engrosada con aglutinantes sobre tabla o muro. Esta técnica permite corregir en seco a diferencia del fresco, que aplica la pintura desleída en agua de cal sobre un muro con revoque de cal húmedo y seca rápidamente de gran calidad

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