Durante los dos primeros tercios del siglo XIV, Aragón sufrió una cruenta guerra. Pedro IV de Aragón y Pedro I de Castilla se enfrentaron en una contienda que se conoce como la Guerra de los dos Pedros. Durante la lucha se formó un territorio fronterizo entre los dos bandos que afectó a Calatayud, Tarazona y a las poblaciones de su  entorno. La gran mayoría disponía de castillos o de construcciones defensivas que eran derruidas y reconstruidas al ritmo de los hechos que se sucedían. Tras la conclusión de la guerra, algunos de esos castillos se reutilizaron para construir iglesias o simplemente fueron sustituidos por éstas. Sin embargo, previendo más conflictos, las iglesias de este territorio mantuvieron la característica militar y la defensiva de sus antecesores.  Durante el siglo XIV los maestros mudéjares eran muy valorados por las jerarquías eclesiásticas (como el caso del Papa Luna o el del arzobispo de Zaragoza Lope Fernández de Luna) y les confiaban las edificaciones de iglesias, catedrales e incluso las de sus propias tumbas.

 

Durante los dos primeros tercios del siglo XIV, Aragón sufrió una cruenta guerra. Pedro IV de Aragón y Pedro I de Castilla se enfrentaron en una contienda que se conoce como la Guerra de los dos Pedros. Durante la lucha se formó un territorio fronterizo entre los dos bandos que afectó a Calatayud, Tarazona y a las poblaciones de su  entorno. La gran mayoría disponía de castillos o de construcciones defensivas que eran derruidas y reconstruidas al ritmo de los hechos que se sucedían. Tras la conclusión de la guerra, algunos de esos castillos se reutilizaron para construir iglesias o simplemente fueron sustituidos por éstas. Sin embargo, previendo más conflictos, las iglesias de este territorio mantuvieron la característica militar y la defensiva de sus antecesores.  Durante el siglo XIV los maestros mudéjares eran muy valorados por las jerarquías eclesiásticas (como el caso del Papa Luna o el del arzobispo de Zaragoza Lope Fernández de Luna) y les confiaban las edificaciones de iglesias, catedrales e incluso las de sus propias tumbas.

Detalle de la tribuna con arcos apuntados al exterior.  A la izquierda de la imagen se encuentran dos de las torres contrafuertes

Detalle de la tribuna con arcos apuntados al exterior.  A la izquierda de la imagen se encuentran dos de las torres contrafuertes

 

Al amparo de estos dos acontecimientos, la guerra y la preferencia artística del momento, nació una nueva tipología de iglesias mudéjares: las iglesias fortaleza.

Las características que definen a esta tipología son las siguientes:

-          su planta es de una sola nave de tres tramos cubiertos con crucería simple, con un cabecero recto dividido en tres capillas también cubiertas de la misma manera o en cañón apuntado.

-          Estas capillas se abren hacia los tramos de la nave a través de tres arcos apuntados, el central mayor y más ancho.

-          A los laterales de la nave se adosan capillas guardadas por contrafuertes o torres contrafuertes de planta cuadrada (generalmente acompañados por torrecillas) que le confieren una estructura sólida y defensiva, y separan los tramos de la nave.

-          a la tribuna o ándito (corredor) abierto al exterior recorriendo los muros de las capillas, se accede por el interior a través de las torres contrafuertes. Este elemento, en principio ideado para ampliar la capacidad de la iglesia para asistir a la celebración de la misa, cambia su finalidad religiosa por la militar. La arquería de esta galería se abre al exterior mientras que en el interior no es más que una serie de vanos para la entrada de luz, muchas veces tapados con antepechos o celosías caladas.

 

Para muchos estudiosos la iglesia de San Félix de Torralba de Ribota es el paradigma de iglesia mudéjar a la par que recoge todas las características que se han nombrado anteriormente para definirse como iglesia fortaleza.


Fachada sur. En la zona alta se encuentra un tramo de la tribuna que recorre también los muros exteriores de las capillas laterales

Puerta de la fachada occidental, recuadrada en alfiz, cuyas albanegas albergan yeserías con las armas de Torralba de Ribota. En el siglo XVIII se dispuso un coro bajo que cegó la puerta

 

Arriba izquierda, fachada sur. En la zona alta se encuentra un tramo de la tribuna que recorre también los muros exteriores de las capillas laterales.
Derecha,
puerta de la fachada occidental, recuadrada en alfiz, cuyas albanegas albergan yeserías con las armas de Torralba de Ribota. En el siglo XVIII se dispuso un coro bajo que cegó la puerta                                 


Torralba de Ribota es una villa, próxima a Calatayud, situada al pie de la sierra de la Virgen. Parece ser que el topónimo Torralba proviene de la existencia de un  torreón vigía o de defensa con la base de piedra blanca, datado en los siglos XIV o XV, que se alza en las proximidades de la población. Es muy probable que le acompañara un recinto amurallado.

Durante la Guerra de los dos Pedros la antigua iglesia quedó derruida por lo que se llevó a cabo la construcción de la iglesia, dedicada a San Félix, a partir de 1367 por decreto del obispo don Pedro Calvillo. Su finalización se sitúa en torno a 1410 y 1433 bajo el patrocinio del obispo de Tarazona Juan de Valdetierra. Es muy probable que en la ejecución participara Mahoma Rami, el maestro de obras preferido del papa Benedicto XIII (el papa Luna), que en aquel tiempo estuvo presente en varias obras de la zona como en la de la iglesia -fortaleza de Santa Tecla de Cervera de la Cañada y la desaparecida iglesia de San Pedro Mártir de Calatayud.

Presbiterio de la iglesia con tres cabeceras abiertas, con arcos apuntados, a la naveCoro. Arriba se distingue el rosetón de yesería y otras dos capillas laterales. Los arcos situados encima de ellas son los vanos a través de los cuales entra la luz desde la tribuna

Arriba a la izquierda vista del presbiterio de la iglesia con tres cabeceras abiertas, con arcos apuntados, a la nave. Arriba a la derecha, vista del coro. En la parte alta se distingue el rosetón de yesería y otras dos capillas laterales. Los arcos situados encima de ellas son los vanos a través de los cuales entra la luz desde la tribuna

 

El edificio consiste en una sola nave con cabecera recta, dividida en tres capillas de planta cuadrada. La central es la mayor y la más alta y todas ellas están abiertas a la nave, de dos tramos, a través de arcos apuntados (el central flanqueado por dos pináculos). En los laterales de la nave se suceden las capillas entre cuatro torres- contrafuertes y a los pies se encuentra el coro alto. 

La solución del cubrimiento y techumbre de cada una de los elementos anteriores se distribuye de esta manera: las capillas del presbiterio y los dos tramos de la nave utilizan bóvedas de crucería simple, las capillas laterales recurren a la bóveda de cañón apuntado, mientras que la techumbre del trascoro está trabajada al estilo mudéjar.

 

Detalle de las bóvedas de cruceria de la cabecera con óculos comunicantes. Todo esta recubierto con múltiples motivos decorativos, posiblemente relacionados con la idea del "horror al vacio", concepto de origen islámico

Detalle de las bóvedas de cruceria de la cabecera con óculos comunicantes. Todo esta recubierto con múltiples motivos decorativos, posiblemente relacionados con la idea del "horror al vacío", concepto de origen islámico


Sobre las capillas hay un corredor, con arquillos apuntados al exterior, que rodea todo el edificio, exceptuando la fachada principal. También son apuntados los arcos que atraviesan las torres contrafuertes que comunican el total del conjunto de corredores. Esta disposición corresponde a la tipología de iglesia- fortaleza al igual que las gruesas y poderosas torres- contrafuerte. Estas son cuatro en total y en el exterior terminan en torrecillas con tejado a cuatro aguas.

 

Detalle de la pared de fondo de una capilla lateral. Es reseñable el motivo de dos ángeles sustentando el óculo de yesería. Los ángeles son seres que comparten la religión cristiana e islámica

Detalle de la pared de fondo de una capilla lateral. Es reseñable el motivo de dos ángeles sustentando el

óculo de yesería. Los ángeles son seres que comparten la religión cristiana e islámica

 

Dos torres más altas terminan de coronar la iglesia, una de ellas, situada en el ángulo noroeste, es un campanario con estructura de alminar. Las torres tienen la misma distribución interior: dentro de la planta cuadrangular se inserta un cuerpo cilíndrico atravesado por una escalera helicoidal cubierta con bóveda falsa o de aproximación de hiladas. Parece ser que no fue un modelo muy extendido durante el siglo XV ya que sólo hay constancia de dos iglesias con torres similares (en Quinto de Ebro y en la desaparecida de San Pedro Mártir de Calatayud). La decoración exterior de las fachadas y la torre se compone de frisos de esquinillas y paños de lacerías sin mucha profusión. Las cornisas están decoradas con modillones piramidales.

La iglesia de San Félix está imbuida en la corriente gótica del momento que se traduce en la uso de los arcos apuntados, de las bóvedas de crucería y de cañón apuntado e incluso en algunos de los marcos y  motivos decorativos que aparecen en arcos, plementos, nervios, claves, etc. 

La decoración es el punto más brillante de este singular edificio. El interior de la iglesia es un completo cuadro de

colores, formas y motivos pictóricos que cubren tanto las paredes como las cubiertas sin dejar un espacio por cubrir. 

Decoración del coroBóveda de crucería con un dragón como clave

A la derecha, decoración del coro. A la izquierda, bóveda de crucería

con un mocárabe y dragones como ornamentación de la  clave

 

Las yeserías caladas cubren vanos, como arcos y óculos, simulando una exquisita y delicada puntilla que filtra la luz de forma difusa, con dibujos diminutos, y todo ello evoca a las del claustro de Tarazona. Se verá de nuevo como la utilización del ladrillo, el yeso y la madera son los materiales base de las construcciones y decoraciones mudéjares, elementos de naturaleza modesta que consiguen una construcción barata, acorde con los materiales naturales que les ofrece el territorio y enriquecida con las texturas de colores, volúmenes, luces y sombras que rodean el interior o exterior de las iglesias o de las torres en un envoltorio de lujo.

 

Detalle de la boveda central de la cabecera. Representa a San Mateo y forma parte de un tetramorfo o conjunto de los símbolos de los cuatro evangelistas. En este caso el símbolo es un hombre. Abajo se puede adivinar el símbolo de San Juan: un águila

Detalle de la bóveda central de la cabecera. Representa a San Mateo y forma parte de un tetramorfo o conjunto de los símbolos de los cuatro evangelistas. En este caso el símbolo es un hombre. Abajo se puede adivinar el símbolo de San Juan: un águila

 

 

Fotografía: Isabel Soria

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