Borja, modelo de urbanismo islámico

Borja se emplaza sobre un gran cerro testigo, en la rica vega del río Huecha, en una zona estratégica dentro de la vía natural de comunicación entre la Meseta y el Valle del Ebro, por lo que la zona ha estado habitada desde la Prehistoria.

El origen de la ciudad propiamente dicha hay que situarlo en el siglo VII a. C. Aunque se conservan restos en su término municipal desde el Paleolítico inferior, realmente son las gentes de la cultura de los Campos de Urnas las que desarrollan un urbanismo incipiente, en la cima del cerro de la Cueva del Esquilar. Sin solución de continuidad, los celtíberos se asentaron sobre el mismo poblado, que convertido en ciudad recibía el nombre de Bursau. Con el tiempo el número de habitantes creció lo suficiente como para ocupar los montes próximos y sus laderas.

Aunque los romanos[1] en el primer momento de su llegada aprovecharon el asentamiento celtibérico, pronto abandonaron los cerros para instalarse en el llano, hábitat más acorde a las propias características de las urbes itálicas. Como en otras partes del territorio, los avatares de los últimos años del Imperio Romano dejaron huella en la propia ciudad, con una importante recesión de población y de las zonas ocupadas. Durante la etapa de inestabilidad hispano-visigoda se volvió a vivir en los cerros, que ofrecían una mayor protección y seguridad.

 

 

Tras la llegada de los musulmanes a principios del siglo VIII, la conquista del Ebro fue rápida y pacífica. Ante la despoblación generalizada se hizo necesaria la planificación de una red de ciudades que vertebraran el territorio y ayudaran no sólo en los aspectos estratégicos o militares sino también en los económicos o comerciales. Borja fue uno de los núcleos revitalizados con este fin.

 

El regreso progresivo al llano se produce con la llegada de los musulmanes al convertirse Borja, como su nombre árabe indica (Burj), en una importante fortaleza o plaza defensiva frente a los cristianos del norte, pero también por el papel económico y comercial que podía desempeñar debido a la riqueza agrícola de las huertas y regadíos del Huecha. Su función militar se concretaba en ser un núcleo fundamental para la red estratégica establecida, primero, por los musulmanes frente a los cristianos, y posteriormente por los propios cristianos, al quedar Borja en la frontera de los tres reinos: Navarra, Castilla y Aragón.

 

Aunque en Borja hubo un asentamiento romano, éste no ha condicionado la fisonomía urbana, como en otras ciudades (Zaragoza), sino que su estructura musulmana está subordinada a dos elementos: el militar, con la fortaleza; y el administrativo y comercial. Aunque no llegó a ser una de las medinas más destacadas de la Marca Superior[2], sí que desde su fundación, entre finales del VIII y el IX, se convirtió en un importante núcleo.

 

peña del castillo Borja

Fortaleza musulmana en la peña del Castillo

 

Al abrigo de la peña denominada El Castillo se levantó la fortaleza musulmana, separada del resto de la muela de Borja por un foso de origen natural, recortado y regularizado por el hombre. Se trata de una gran fortificación, que por su tamaño y características debió de constituir una auténtica ciudadela y de la que actualmente apenas quedan restos, concentrados mayoritariamente en torno a la gran roca de yeso. Las estructuras que se conservan se componen de dos partes: la roca natural y un bastión adosado. En el peñón se hicieron distintas intervenciones: se forró de sillares, se perforó un túnel para comunicar los dos lados sin acceder propiamente a la fortificación, se excavó una estructura rectangular que podría corresponder con un aljibe, etc. Fuera de la muralla, y en la parte más vulnerable de la ciudadela, se construyó un torreón de mampostería para reforzar la defensa.

 

vista desde el pueblo de Borja

 

Vista del bastión vertical del castillo desde la población

 

El conjunto se completó con un gran bastión vertical, del que se conservan aproximadamente 19 metros de altura, adosado a la roca y construido con encofrado (molde hecho con tablones) relleno de piedras y argamasa. Su aspecto inexpugnable tan sólo se rompe por una escalera y por la puerta de acceso en la zona sur.

 

bastión del castillo de Borja

Restos de la antigua fortaleza

 

En torno al castillo y protegido por la muralla, construida por sillares almohadillados, formando un semicírculo casi perfecto se instaló la población islámica en el llamado barrio del Cinto, constituyendo la medina. Para reforzar su protección tenía una única puerta de acceso, denominada Portaza o puerta del Cierzo.

 

El cinto de borjacalle castillo borja

El barrio del Cinto.                                                                          Calle del Castillo. Barrio del Cinto

(Pedro Rújula López y Herminio Lafoz Rabaza,                                     Carlos Bressel Echeverría y otros. (Arquitectura y evolución

Historia de Borja, la formación histórica de una ciudad)                        urbana)

 

En general las ciudades islámicas carecen de cánones estructurales. Se ocupa todo el espacio intramuros con algunas vías principales pero en las que se obvian las plazas. En Borja las calles siguen las curvas de nivel, en forma semicircular, debido a la topografía: las principales dan acceso a las puertas, el zoco[3], las  mezquitas, los baños, la alhóndiga[4], etc.; las secundarias podían ser callejuelas o no tener salida, a modo de adarve. En los solares que constituían estas arterias se levantaron las casas con el característico patio interior.

 

Las viviendas podían agruparse dentro de la medina en barrios o arrabales, pero los más conocidos son las barriadas que se construyeron extramuros como consecuencia del crecimiento de la población. Para su protección estaban rodeados por un muro o ar-radam, del que quedan restos de sillares almohadillados en la calle de San Juan. En este recinto protegido se dejaron zonas sin edificar en las que poder resguardar el ganado en caso de peligro. En el siglo X la población de Borja se aproximaría a los 2.000 habitantes, y contaba con dos arrabales: San Pedro y San Juan. El acceso al conjunto urbano se realizaba por cuatro puertas: de Pedreñal[5], de Sópez, que indicaba la salida a Tarazona, de Zaragoza[6] y de los Coloma[7], comunicando así la ciudad con las cuatro direcciones y localidades más importantes.

 

arco musulman encontrado en casa de las conchas

Puerta de la Carrera, antiguamente de Zaragoza

Arco musulman aparecido en la parte posterior de la Casa de las Conchas.

   (Carlos Bressel y otros. Borja, arquitectura y evolución urbana)

Arco de la Carrera, antiguamente Puerta de Zaragoza. Era una de las puertas de la ciudad medieval, aunque fue desplazada de su lugar de origen junto a la nave de la iglesia de la Colegiata de Santa María

                                                                                                            

  

 

plano Bressel

Borja hasta 1119. La zona oscura es la medina musulmana mientras que las zonas punteadas corresponden a la ubicación probable de los arrabales. Los números 1, 2 y 3 son respectivamente el castillo, un arco de herradura encontrado tras la Casa  de las Conchas y la puerta de la medina.( Carlos Bressel Echeverría y otros. Borja, arquitectura y evolución urbana)

 

Uno de los elementos más significativos e importantes en las medinas musulmanas eran las mezquitas. Borja poseyó dos: la aljama o mayor en la medina y otra en la morería o arrabal de San Juan. Sin que se haya podido confirmar fehacientemente la ubicación de la mezquita mayor parece ser que se correspondería con la actual Colegiata de Santa María. Su orientación al este y el tamaño de la misma podrían ser indicativos de la reconversión del edificio religioso musulmán en iglesia cristiana tras la reconquista, como ocurrió en la mayoría de las ciudades.

 

Políticamente las medinas estaban en manos de las familias locales más influyentes, ya que éstas eran más efectivas para la defensa territorial que los funcionarios centrales. La familia muladí[8] Banu Qasi[9], originaria de la zona, llegó a ostentar el poder en la Marca Superior durante el siglo IX, lo que también provocó que en el año 878 Borja sufriera las consecuencias de las luchas de poder, quedando parcialmente derruida por una expedición de castigo del emir cordobés contra esta familia en el intento por recuperar su dominio en la Marca.

 

Borja fue reconquistada pacíficamente en 1121, al capitular la población, lo que permitió que los musulmanes conservaran sus propiedades y la libertad de culto. No obstante, como en otros muchos lugares, se les obligó, en el plazo de un año, a desplazarse extramuros de la ciudad[10], creando un núcleo conocido como la Morería[11]. Anejo pero separado de urbe anterior, se localizaba en torno a las calles de San Juan[12] y estaba delimitado por las calles: Mezquita[13], Pruno y Calvo. Esta división no sólo se produjo en la ubicación de la población, sino también en aspectos económicos como en la huerta[14].

 

 

Borja hasta el siglo XV. La línea de puntos representa el primitivo recinto musulmán y la discontínua al posterior recinto medieval. Los números 6 y 7 corresponden al posible solar de la mezquita y a la situación de la Casa de las Conchas. Las letras B y D son las localizaciones de las puertas de Sópez y Coloma. (Carlos Bressel Echeverría y otros. Borja, arquitectura y evolución urbana)

 

La evolución de la estructura urbana de Borja durante la Edad Media cristiana refleja las modificaciones que hubo en el gobierno y composición de la población. Los cristianos se instalaron progresivamente en las casas abandonadas por los musulmanes, en el denominado barrio del Cinto en torno al castillo. Constaba de unas 100 casas y una iglesia para dar servicio a la población y a la guarnición militar. Posteriormente se ubicó en este mismo espacio una de las dos juderías con las que contó la población borjana: la judería alta. Tras el decreto de expulsión en 1492 se instalaron en el mismo lugar, por orden real, los mudéjares, creándose la morería alta. Tanto hebreos como moros eran los encargados de mantener en buenas condiciones el castillo, como núcleo defensivo y estratégico de la ciudad.

En el censo de Borja, que ya había obtenido el título de ciudad en 1438 de manos de Alfonso V el Magnánimo, constan 2.592 habitantes a finales del siglo XV. La población y la ciudad siguieron creciendo durante el siglo XVI,  desbordando los límites de la segunda muralla. Durante los siglos XVI y XVII se abrieron nuevas plazas y calles en las que se fueron construyendo una serie de casas y palacios representativos de la arquitectura renacentista aragonesa.

 

Fotografía: Santiago Cabello


[1] Entre los restos conservados destaca el yacimiento de la Torre del Pedernal, en el barrio de la Romería, donde se han localizado restos de un gran lienzo de protección y habitaciones de una casa con mosaicos.

[2] El territorio conquistado por los musulmanes en España recibió del nombre de al-Ándalus. Administrativamente se dividió en kuras (provincias) y thugur (distritos militares fronterizos o marcas). El territorio actual de Aragón se integraba dentro de la llamada Marca Superior.

[3] Es el bazar o mercado musulmán y se ubicaba cerca de la mezquita aljama o mayor.

[4] Casa destinada a la compra y venta del trigo, aunque también podía utilizarse para el depósito de otras mercancías que no generaban impuestos hasta su venta. Las actividades comerciales eran inspeccionadas por el almotacén.

[5] Su ubicación actual no parece que correspondiera con la original, por su lejanía, sino más bien con un momento posterior de expansión de la población.

[6] Se corresponde con el actual Arco de la Carrera, pero fue desplazado de su ubicación original por la construcción del claustro de Santa María.

[7] Su situación exacta es desconocida no obstante, se sabe que separaba el barrio cristiano del musulmán y marcaba la salida hacia Tudela.

[8] Los muladíes eran los pobladores no musulmanes que se convirtieron al Islam con la llegada de los árabes, lo que les permitió integrarse en las estructuras de poder y adquirir derechos islámicos.

[9] Son los descendientes de un jefe local, llamado Casio, que controlaba el territorio comprendido entre Ejea y Tarazona. Se convirtió al Islam tras la conquista, por lo que pudo mantener su posición e influencia en la región. Poco a poco los Banu Qasi fueron afianzando su poder llegando a rebelarse contra el emir cordobés, a mediados del siglo IX, gracias a la alianza con Íñigo de Pamplona, con el que tenían lazos familiares. Su dominio en la Marca Superior finalizó con la llegada de la dinastía de los tuyibíes a finales de siglo.

[10] La ciudad cristiana fue poblada por soldados y capitanes que ayudaron a Gastón de Bearne en la ocupación.

[11] Las morerías son las zonas que ocuparon los musulmanes que permanecieron en las ciudades o villas tras la reconquista cristiana. En Borja constituían un 25 % de la población en 1610, momento en que por orden real se decretó su expulsión, por lo que dejaron un importante vacío social y económico.

[12] En esta calle se halla la Casa de las Conchas, edificio del XVI. Recibe su nombre de la forma de los clavos que adornan la puerta, bajo arco semicircular. En la parte posterior de este edificio se ha localizado un arco musulmán. (Foto Bressel)

[13] Posiblemente allí estuvo emplazada una mezquita, en el lugar que ocupa actualmente el Caño de Palanca.

[14] Esta división entre la huerta de la ciudad y del Barrio implicó, a su vez, un reparto en los días de riego: siete días para cada comunidad.

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