Desde su origen las diputaciones ocupaban un papel destacado como instituciones de gobierno y administración de las provincias y, por ello, se ubicaban en las capitales y en inmuebles que se convertían en emblemáticos. Aunque, en un primer momento la Diputación de Zaragoza comenzó su actividad sin un edificio adecuado, pronto se eligió como emplazamiento más acorde a la trascendencia de la institución el desamortizado convento de San Francisco, prácticamente derruido por los bombardeos de los Sitios de Zaragoza. Para ello necesitó obtener de la Junta de enajenación la cesión a través de un decreto en 1840.

Desde su origen las diputaciones ocupan un papel destacado como instituciones de gobierno y administración de las provincias. El origen de las diputaciones, como instituciones públicas, se encuentra en la Constitución de Cádiz de 1812, al establecer que en cada provincia habrá Diputación, llamada provincial, para promover su prosperidad, presidida por el jefe superior. Pero los vaivenes políticos impidieron su establecimiento hasta 1833, cuando se fijó la actual distribución territorial en 50 provincias. Dada su impotancia como institución gubernamental, se ubicaron en las capitales y en inmuebles que se convertían en emblemáticos.

Aunque en un primer momento la Diputación de Zaragoza comenzó su actividad sin un edificio adecuado, pronto se eligió como emplazamiento, más acorde a la trascendencia de la institución, el desamortizado convento de San Francisco , prácticamente derruido por los bombardeos de los Sitios de Zaragoza. Para ello se necesitó obtener la cesión de la Junta de Enajenación a través de un decreto en 1840.

cesión 1840

Cesión, por parte de la Junta de Enajenación, de los terrenos del antiguo

convento de San Francisco para la sede de la Diputación Provincial. 1840

Archivo de la Diputación Provincial de Zaragoza

convento de san francisco

Convento de San Francisco entre 1824 y 1830.

Fondo fotográfico del Ayuntamiento de Zaragoza. Archivo Municipal

 

El solar estaba ubicado en la actual Plaza de España[1], que se convirtió uno de los referentes del crecimiento de la ciudad en el XIX. Partiendo de este lugar emblemático en el que se había instalado la primera fuente pública de agua potable de la ciudad, la Fuente de la Princesa[2], el Consistorio proyectó la realización de un gran paseo[3], en un primer momento conocido como Salón de Santa Engracia pero que pronto paso a denominarse Paseo de la Independencia, que vertebraría el ensanche urbanístico, para lo cual la Diputación vendió las parcelas sobrantes de la nueva obra.

 

fuente de la princesa en el parque

neptuno parque

 

Fuente de la Princesa en su actual localización:el Parque Primo de Rivera o parque grande

Fachada del proyecto de Juan Gimeno de 1849. (A.D.P.Z)

  Alzado de la fachada del proyecto de Juan Gimeno de 1849. Archivo de la Diputación Provincial de Zaragoza

El solar del viejo convento franciscano ocupaba toda la manzana, pero se fue vendiendo en pequeñas parcelas a particulares. El edificio en el que se propuso la instalación de la Diputación, se extendía diagonalmente desde la actual plaza de España hasta la calle Cinco de Marzo. Del convento sólo se conservaba la antigua iglesia, que ocupaba una altura de tres pisos, pero las condiciones de habitabilidad no eran las adecuadas. Por ello, a lo largo de los dos siglos de existencia ha sufrido innumerables reformas[4], reparaciones, rehabilitaciones, añadidos, etc. De todas ellas hay que destacar

dos: en 1857, conocida como palacio viejo y, la segunda en 1952, que ha conformado el aspecto actual del edificio que se denominó palacio nuevo. 

 

 

Planta baja del proyecto de Eusebio Blasco y Taula en 1957.(A.D.P.Z)

Planta principal del proyecto de Eusebio Blasco y Taula en 1857. En el centro reza Espacio de la Yglesia.

Archivo de la Diputación Provincial de Zaragoza

 

La primera reforma importante, que prácticamente es una nueva construcción, se realizó en 1857 para sede de la Diputación y  morada del Gobernador Civil, presidente de la corporación hasta 1863, fecha en la que se concedió a las diputaciones la elección de sus propios presidentes. El arquitecto provincial Pedro Martínez Sangrós proyectó, como acceso principal de la institución, una fachada que miraba a la plaza, llamada en esta etapa, de la Constitución .

 

fachada rel

 

1857

Fachada del proyecto de Pedro Martínez Sangrós de 1857. Se puede observar el conjunto escultórico

de Antonio Palao en el frontón y la crestería. Foto: Fondo fotográfico del Ayuntamiento de Zaragoza. Archivo Municipal

Alzado: Archivo de la Diputación Provincial de Zaragoza

 

La conocemos a través de la documentación, ya que fue derruida en 1945; Se encuadraba en el neoclasicismo y era muy similar a la también desaparecida de la antigua Universidad situada en la plaza de la Magdalena. Fabricada en piedra sillar, la fachada constaba de dos plantas separadas por un entablamento y se remató con una crestería, de tradición plateresca, y un frontón central. En el centro de la fachada se situaban tres puertas de acceso sobre una escalinata y un balcón encima, también con tres puertas. Los vanos semicirculares de la segunda planta estaban coronados por frontones que portaban los escudos de los partidos judiciales de la provincia. El frontón central del ático servía de marco a un reloj (actualmente en el Hospital Provincial) flanqueado por dos esculturas alegóricas del Día y la Noche del escultor murciano Antonio Palao.

La nueva edificación, con una superficie útil de 3.244 m2, costó casi dos millones y medio de reales. La significación que se buscaba alcanzar se manifestó, en primer lugar, en el empleo de mármoles de Carrara y de Bélgica para los solados y las chimeneas, y en segundo lugar, en el programa escultórico[5] de carácter marcadamente aragonesista, del que tristemente tan sólo se conservan los medallones en relieve de los retratos de los reyes de Aragón realizados por Antonio Palao.

medallones portada dpz  

   Medallón del rey Martín I, obra de Antonio Palao

El diseño interior también se modificó sustancialmente, incluyéndose distintas dependencias administrativas y despachos además de zonas nobles como los salones de Corte, también llamado de Quintas, en el espacio de la antigua iglesia, el Salón Amarillo, el Patio de los Reyes… Una vez acabado el edificio fue necesario dotarlo de mobiliario y enseres, siendo éste el origen de la colección artística de la Diputación Provincial.

Al igual que ocurre actualmente, coincidiendo con las fiestas más importantes se engalanaba la fachada del palacio y por la noche se iluminaba con candiles que, posteriormente, se sustituyeron por farolas de gas. 

 

A pesar de los pocos años transcurridos desde la gran reforma de 1857, las pequeñas obras de renovación que se fueron sucediendo, como comentaban los periódicos de la época, no fueron suficientes ante el crecimiento de competencias de la institución y el grave deterioro que sufría el palacio.  Comienza así el desarrollo de diferentes anteproyectos generales que culminaron con el diseño del arquitecto provincial Teodoro Ríos Balaguer en 1946, aunque no se llevó a cabo en su totalidad.

 

fachada 1942

Plano de la fachada diseñada por Teodoro Ríos en 1942. Archivo de la Diputación Provincial de Zaragoza

 

En la primera fase se sacó a subasta, por algo más de siete millones de pesetas, la fachada actual[6], que conserva el estilo neoclásico de inspiración renacentista y el gusto monumental de la época. Estuvo terminada en 1950, y fue anunciada a todos los zaragozanos con las campanadas del reloj a las doce de la noche, aunque realmente no se acabó hasta 1952.

La novedad más importante de la reforma de Teodoro Ríos fue dotar al palacio de un eje central al que se accedía por la plaza de España[7], pero con este proyecto también se perdieron elementos del antiguo convento: parte de la rotonda correspondía al ábside de la iglesia de la que sólo se conservan los arranques de arcos y de contrafuertes. Se cambió la ubicación de la gran escalera monumental que comunicaba las tres plantas, y se estableció una diferenciación entre la parte administrativa y la parte noble, que se localizó en la primera planta e incluia el salón de sesiones, el patio de cristales o de los Reyes, el salón Ibarrola , los despachos del Presidente, etc. 

 

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Planta baja de la Diputación Provincial de Zaragoza según los planos de Teodoro Ríos.

Archivo de la Diputación Provincial de Zaragoza

A pesar del carácter conservador que preside toda la construcción, se hicieron algunas concesiones decorativas[8] en la ornamentación y se compraron diferentes obras que han engrosado la colección artística de la institución. Se adquirieron cuadros de Gárate, Círia, Marín Bagüés, Hevesi, etc. En estos momentos comienzan a pintarse los retratos de los presidentes de la Diputación, empezando por el de D. Laureano Labarta.

 

perez villan

Entrada de Alfonso V en Nápoles de Manuel López-Villaseñor y López-Cano. Salón de sesiones de la Diputación Provincial de Zaragoza.

 

 

Escudo de Aragón en la escalera principal.

 

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Retrato de Laureano Labarta

 

Algunas vidrieras del palacio de la Diputación. Representan las Barras Aragonesas y los escudos de Belchite, Ejea y La Almunia. Taller de Vidrieras de Arte Aragonesas. 1952

 

Conforme va pasando el tiempo, la Diputación aumentó sus competencias, generando la necesidad de ganar espacio para dar cabida a los nuevos requisitos y exigencias, lo que a su vez complicó la distribución en planta y creó un entramado de difícil resolución.

 

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Actual sede de la Diputación Provincial de Zaragoza

 

Pese a la reiterada propuesta de ampliación del edificio por parte de los arquitectos provinciales, no se comenzó con una política de adquisición de inmuebles hasta los años 80 del siglo XX. Entre las compras más importantes, que solucionaron en parte este problema de capacida, hay que mencionar el Palacio de los Condes de Sástago y el bloque de viviendas de Plaza de España, 

un edificio proyectado por el arquitecto Fernando de Yarza, con acceso tanto por el Coso como por Plaza de España. La fachada continúa la línea que había marcado el palacio de Martínez Sangrós, de estilo neoclasicista, y presenta el mismo desarrollo horizontal. El inmueble ha sufrido también distintas remodelaciones: se añadió un ático, se modificó la planta calle para establecer el local comercial y se transformó la decoración.

Finalmente, en enero del 2005, se inicia la construcción de un edificio de nueva planta en el solar del aparcamiento de la calle Cinco de Marzo, coincidiendo con el área que ocupaba el antiguo refectorio del convento de los franciscanos que, a su vez, ha servido de inspiración para el nuevo proyecto.  

 

Fotografía: Santiago Cabello, Mª Amor Borque


 

[1] Llamada de San Francisco por el convento, posteriormente plaza Real de San Fernando, luego de la Constitución y finalmente Plaza de España desde 1940.

[2] También conocida como fuente de Neptuno, por su inspiración en la misma fuente de Madrid, es obra del escultor alcañizano Tomas Llovet.

[3] Fue diseñado siguiendo las corrientes europeas de grandes bulevares que facilitaban la circulación rodada y peatonal. La inspiración para este caso concreto fue la Rue Rivoli de París.

[4] En sus inicios el proyecto más ambicioso fue el del arquitecto Eusebio Blasco, en 1847, que, aunque no se realizó completamente, proponía dos zonas diferenciadas: la de la Diputación y la de la sede del primer cuartel de la Guardia Civil en la capital.

[5] Incluía dos estatuas exentas: Alfonso I el Batallador y el Justicia D. Juan de Lanuza. En las metopas se colocarían los escudos de armas de las capitales de partido judicial y en el centro las barras aragonesas. En los medallones del patio, representaciones de momentos significativos del reino: el juramento de Íñigo Arista, el Compromiso de Caspe, etc. 

[6] Realizada con piedra de Calatorao y de Floresta, mantiene la ancha escalera de acceso a la triple portada monumental ligeramente retranqueada sobre el resto. La grandiosidad también se intenta reflejar con las seis columnas que articulan los dos pisos centrales. La doble balaustrada redunda, a su vez, en la horizontalidad que intenta mantener el palacio con los edificios colindantes. Al igual que en el proyecto anterior, en la fachada se colocó un gran reloj rematado esta vez con el escudo de la provincia. Su diseño se inspiró en la Diputación de San Sebastián, en el Teatro principal de Valencia y en los palacios renacentistas a la romana.

[7] El acceso por la C/ Cinco de Marzo queda para los coches y la casa del conserje. La prolongación del palacio hasta esta calle se convierte en zona de oficinas.

[8] Como las puertas y ventanas interiores con vidrios policromados con los escudos de la provincia, de los talleres Vidrieras de Arte Aragonés; los faroles de bronce y latón de la empresa El Blanco y Negro; o el escudo de la provincia situado en la caja de escalera, en madera pintada, de los talleres Navarro.  

 

 

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