Senderos a la Modernidad. La Pintura Española de los siglos XIX y XX en la Colección Gerstenmaier

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Senderos a la Modernidad. La Pintura Española de los siglos XIX y XX en la Colección Gerstenmaier

La pintura española del siglo XIX está dominada por la sombra de la maestría de Francisco de Goya, a pesar de ello los artistas son capaces de iniciar un género de paisaje que sustituye la atmósfera irreal y pintoresca  del paisajismo romántico por la observación del natural. La colección Gerstenmaier recoge ese panorama variado de estilos con predominio del paisaje. Figuras del fin del siglo como Agustín Riancho o Aureliano de Beruete, pintor que enlaza a la perfección tradición y modernidad como puede verse en Murallas de Ávila, de 1909, donde los tonos ocres y los trazos pastosos, sin apenas interés por el detallismo, dotan a la composición de un dinamismo único.

Otros artistas que fueron renovadores del paisajismo español cercanos al impresionismo e iniciadores de una concepción personal del paisaje fueron  Darío de Regoyos o Martín Rico, este ultimo con sus vibrantes visiones de la Venecia más luminosa. También cabe destacar la escuela paisajista mediterránea que se desarrolla en Valencia con pintores como Joaquín Sorolla, José Garnelo y Alda o José Navarro Llorens.

No podemos olvidar la importante escuela paisajista catalana de finales de siglo en la que sobresalen figuras como Joaquín Mir o Eliseo Meifrén con su magnifica obra Vista de Barcelona desde el Tibidabo. Meifrén uno de los componentes del grupo de Els Quatre Gats, aunque se inició en la pintura de género, se dedica con posterioridad a los paisajes, en los que se aprecia la influencia impresionista que descubre en su primer viaje a París. Cabe señalar que el pintor barcelonés fue uno de los introductores de este movimiento en nuestro país.

Destacan además otros representantes del modernismo catalán como Isidro Nonell, con sus expresionistas cuadros de gitanas, o Hermenegildo Anglada Camarasa, también presente en la muestra con distintas obras, entre ellas La masía (Casal de Son March), pintada cuando el artista reside por primera vez en Mallorca y donde muestra una casa rural rodeada de la frondosidad de la naturaleza balear que atrae la mirada del espectador. El conjunto está marcado por el cromatismo y rugosidad de la pintura. Empastes impresionistas y una factura fogosa y suelta dinamizan la obra, dando vida a un tema en esencia carente de vitalidad. Este tipo de paisajes que Anglada Camarasa realiza durante su estancia en Mallorca reflejan una naturaleza plácida, con sabor a eternidad.

La exposición abarca otros generos artísticos muy presentes en el panorama de finales del siglo XIX  y comienzos del siglo pasado como fue el del retrato. Un buen ejemplo sería Angustias con mantilla blanca y abanico, también conocido como Mi prima Cándida con mantilla y Una manola de Ignacio Zuloaga. En una época en la que el impresionismo latía con fuerza en España, el pintor guipuzcoano se aleja de este estilo para labrar un lenguaje propio en el que prevalecen las curvas decorativas, reminiscencias del Modernismo. Zuloaga desarrolló una brillante carrera como retratista de su época, como demuestran los retratos que hace de intelectuales como Unamuno, Marañón u Ortega y Gasset . De hecho, Lafuente Ferrari se refiere a él en los siguientes términos: "Zuloaga extraía de sus motivos la máxima capacidad de expresión, magnificándolos hasta un plano de verdadera grandeza artística y humana".

En otra obra, La merienda ,el barcelonés Ricardo Canals muestra una escena en un interior, en el que dos mujeres conversan animadamente. La forma de presentar las figuras, una de frente y una de espaldas, es un recurso frecuente en el siglo XIX desde que el francés Ingres lo hiciera. Supondría una oportunidad de representar una figura desde todos los puntos de vista, una cierta ampliación de la tercera dimensión y así Canals muestra su habilidad como retratista.

Todos estos artistas y muchos más, un total de veintiocho, como Francisco Domingo y Marqués, Fernando Alvarez de Sotomayor, el zaragozano Francisco Pradilla Ortiz o el gran maestro Carlos de Haes están presentes en esta exposición. Una selección de sesenta y una obras pertenecientes a la colección Hans Rudolf Gerstenmaier que nos permitirán adentrarnos en la pintura española de finales del siglo XIX y principios del siglo XX a través de los artistas más importantes de aquellas décadas.