Escrito de 1585 de Enrique Cock arquero de Felipe II

"...Muel, pueblo muy nombrado de cristianos nuevos de la marquesa de Camarasa, puesto en la ribera del Huerva que allí pasa al lado del mediodía. Este río nace en la sierras de Daroca y corre siempre hacia Levante, donde se desagua en Ebro, no muy lexos de Zaragoza, tiene muy buenos peces que los moros pescan con redes y anzuelos. Estos moros, desde el tiempo en que sus antepasados ganaron España, año del Señor sietecientos y catorce, siempre han quedado en sus leyes, no comen tocino ni beben vino, y esto vimos allá que todos los vasos de barro y vidrio que habian tocado tocino o vino luego, después de nuestra partida los rompian para que no sintiesen olor ni sabor dello. Todos los vecinos cuasi deste lugar son olleros..

La dicha villa de Muel tiene poco más o menos que doscientos vecinos. Tiene también su iglesia, pero muy poco visitada de los vecinos della, porque simpre está cerrada, si no es los domingos y fiestas cuando por fuerza han de oir misa. Dixéronme, que en todo el lugar no había más que tres cristianos viejos, el cura, el notario y el tabernero, el cual también era mesonero, los demás irían de mejor gana en romería a la casa de Mecha que a Santiago de Galicia."

MUEL

La cerámica nos cuenta la historia de Muel, ya que ningún otro utensilio o producto que ha salido de las manos del hombre refleja tanto el espíritu y la esencia de una cultura con sus elementos técnicos, económicos, sociológicos, artísticos y religiosos. La herencia cerámica del pasado de Muel se ha conservado y transmitido desde finales del s. XV, aunque su historia comienza en 1048, fecha de los primeros documentos que demuestran la procedencia de azulejos de esta localidad. Estas formas de trabajar han perdurado a través de siglos de mestizaje y hoy sus técnicas de elaboración se mantienen vigentes con muy pocas variaciones, a pesar de los cambios impuestos por los avances de la civilización.

Su pasado se divide en dos etapas muy bien diferenciadas:

  • La etapa mudéjar de esplendor, cuando los alfares se asentaron junto al río Huerva ocupando grandes extensiones de terreno, en torno a 1580, y casi toda la villa se dedicaba a la alfarería. Durante siglos fabricaron cerámica fruto de la convivencia entre la cultura de las formas y decoración islámica y los modos y recuerdos cristianos. La expulsión de los moriscos de Aragón en 1610 supuso el abandono de estos talleres.
  • La segunda etapa cristiana comenzó con la llegada de nuevos alfareros cristianos que ocuparon los obradores existentes. A lo largo de los años llegaron otros que se fueron instalando extramuros de la villa. La producción cerámica de Muel siguió en auge durante los siglos XVII y XVIII y mantuvo todo su apogeo hasta su desaparición el siglo pasado.

EL TALLER ESCUELA CERÁMICA DE MUEL

La decadencia de los oficios del barro llegó en el siglo XIX; los cambios en los modos de vida y la aparición de nuevos materiales como consecuencia de las investigaciones técnicas se precipitó en el siglo XX. Fue entonces cuando la cerámica dejó de ser útil y su producción, necesaria, por lo que entonces se abandonaron por completo los últimos alfares. Para recuperar esta artesanal forma de esmaltar y decorar,  la Diputación Provincial de Zaragoza creó, en 1964, este Taller-Escuela de Cerámica de Muel.