Castillos
La guerra fue una constante plaga que azotó la Península Ibérica durante la Edad Media. Aragón vivió también lo que el I Concilio Lateranense (1123) consideró Cruzada contra los musulmanes y disputó la posesión de territorios con los reinos cristianos vecinos. Las zonas de frontera y las poblaciones que la defendían disponían de castillos o recintos fortificados que en el transcurso de los siglos fueron perdiendo su función primigenia y se transformaron en residencia de nobles y potentados, o han desaparecido a causa del abandono o de la reutilización de sus materiales en otras edificaciones. En la actual provincia de Zaragoza los castillos, torres y fortalezas perviven y se integran en la estampa de aquellos pueblos limítrofes, dejando una huella imborrable de su pasado guerrero.




