Iglesia y torre de Longares
Por las tierras amplias y llanas de Longares no pasa ningún río. Sin embargo, durante siglos este pueblo existió con el único fin de mantener un puente. Aunque está a casi 40 km de distancia, el Ebro marcó su vida: de las bravas crecidas de este río dependía el zaragozano puente de Piedra, y el rey dispuso que Longares perteneciera a la ciudad de Zaragoza exclusivamente para que con sus rentas se financiara el mantenimiento de este puente y su reparación cuando sufría daños.
Pero tras la reconquista fue difícil mantener a Longares con vida, y eso que goza de un terreno muy apto para el cultivo de la vid, el cereal y para pastorear el ganado. En 1154 el obispo de Zaragoza cedió el lugar y su iglesia al administrador del cabildo de la Seo, con mandato de que lo poblase, pero no debió de conseguir demasiado al respecto: a lo largo del siglo siguiente se documenta la existencia de no más de doce vecinos en el lugar, que por ser tan pocos ni siquiera podían cultivar todas las tierras de su término. La situación llegó a ser tan crítica que en 1305 el Concejo de Zaragoza tuvo que otorgar una carta de población tratando de atraer nuevos vecinos: la ciudad necesitaba contar con un pueblo habitado y dinámico que le proporcionara recursos para su puente, aquel puente que tantos desvelos le costaba porque en él se basaba ni más ni menos que su condición estratégica como ciudad.
Tipología: arquitectura religiosa, iglesia
Siglo: XVI
Estilo: renacentista
BIC:
11 de May de 1967BOE / BOA: ver







