Monasterios

Para cuando se produjo el avance de la reconquista por la provincia de Zaragoza, y singularmente en el territorio que se extiende a partir del Ebro, ya el estilo románico, arte cristiano por excelencia en el norte de Aragón, estaba siendo sustituido por una nueva arquitectura que, proveniente de Francia, se plasmó principalmente en el ámbito monástico: se trata del arte cisterciense y su poderosa personalidad.

 

Austero en lo decorativo, de gran sobriedad de líneas arquitectónicas, su gran magnetismo, el atractivo que ha mantenido a lo largo de los siglos y que aún admiramos hoy, se basa en la pureza, en la limpieza, en la elegancia. Iglesias de altas naves que preludian el gótico, claustros intimistas que centraban la vida monástica; y entornos de inigualable belleza. La provincia de Zaragoza guarda algunos de los mejores ejemplos de este estilo que nos transmiten la esencia de la Edad Media.