Capilla Mayor de la Catedral de Tarazona
La catedral de Tarazona quiso ser un paradigma del gótico francés y casi lo consiguió; pero entre las costuras y a lo largo del tiempo se le fue infiltrando, como sin querer, el estilo que era tradición en la zona: el mudéjar. Esa mixtura, finamente entretejida, es la que confiere su personalidad a esta catedral y la hace verdaderamente singular.
Dos de las partes emblemáticas del edificio, el cimborrio y la torre, proclaman desde lejos esta condición mestiza, mientras que en el interior es el claustro la pieza que combina mejor la espiritualidad cristiana con la sutileza islámica del «nada es, todo fluye». También la cúpula del cimborrio deja patente, en su hábil combinación de nervaduras que evitan cruzarse en el centro, su raigambre musulmana. Pero este es el único elemento del cimborrio que pudo sustraerse al impulso renovador que vivió la catedral a mediados del siglo XVI y que le imprimió un nuevo y definitivo aire «al romano». Con ello, a la fusión de gótico y mudéjar se le añadió un espectacular acabado renacentista, humanista, italianizante.
Tipología: pintura mural
Siglo: XVI
Estilo: renacentista
BIC:
3 de June de 1931BOE / BOA: ver







