Barroco

Denostado durante mucho tiempo, hasta el punto de que los académicos llegaron a referirse a él como "un arte degenerado", el barroco es, sin embargo, la corriente artística de la imaginación, la exuberancia, el realismo, el drama, el sentimiento apasionado, la línea curva frente a la recta y la ornamentación frente al vacío. En este estilo están construidas o reformadas la mayor parte de las iglesias que hoy conservamos, los campanarios y, más concretamente, sus remates, infinidad de grandes caserones blasonados, de retablos movidos con figuras de bulto y columnas salomónicas cuajadas de racimos de uva...

 

Entre sus principales manifestaciones arquitectónicas destacamos una religiosa (la Real Capilla de Santa Isabel de Portugal, en Zaragoza), otra civil (el palacio condal de Morata de Jalón) y una actuación urbanística (la creación del pueblo de Chodes, construido a partir de una plaza centralizada en una plaza redonda). Son solo un aperitivo: en la provincia hay numerosas piezas barrocas de calidad.