Gótico

Todavía en plena Edad Media, la aparición del arte gótico fue el reflejo de un cambio de mentalidad importantísimo en la evolución histórica, que tendía hacia una concepción más 'humana' y menos 'divina' de la vida. Frente a la idea de una existencia terrenal exclusivamente en función del paso al Más Allá, que había primado en los primeros siglos medievales, se iba abriendo paso un mayor aprecio por el ser humano, la naturaleza, la convivencia en sociedad. Las hurañas fortalezas románicas se tornan en robustos recintos palaciegos; las ciudades se revitalizan y con ellas la economía basada en los intercambios comerciales; se levantan nuevos templos que reflejan una espiritualidad diferente, basada más en la elevación del espíritu que en el peso de la culpa y el temor a la condena eterna...

 

En las artes figurativas, ese cambio se plasmará, principalmente, en una ejecución formal cada vez más realista, más humanista, donde las formas dejan de atender únicamente a su carácter de símbolos para aproximarse, cada vez más decididamente, a un tranquilo gusto por la belleza en sí misma.