Romano
Aragón y la provincia de Zaragoza han sido una encrucijada. El Ebro y los numerosos ríos que recorren la provincia se conviertieron en poderosas vías de comunicación. Los romanos, los grandes colonizadores, roturadores y culturizadores de la época bien supieron lo apto del territorio para vertebrar un poder que en Hispania se dilató durante siglos.
Su herencia está presente hoy en una gran parte de nuestra cotidaneidad: en el idioma, en los usos, las costumbres, las leyes, la organización, en las ciudades y como no, en la arquitectura y en el arte, así como en las disitntas reinterpretaciones de sus cánones y sus modelos constructivos una vez que su civilización se disolvió en el seno de otras.
Los romanos fueron grandes ingenieros, constructores de calzadas, puentes, presas, foros colosales, ciudades, calles, edificios públicos como termas o coliseos, puertos, murallas y sistemas de aprovechamiento de agua que permitieron que el imperio se expandiera y creciera más allá de sus límites.




