Siglo XX
La arquitectura del siglo XX en Zaragoza mantiene pervivencias decimonónicas, prevaleciendo la corriente historicista en los edificios públicos y, de forma superficial, el modernismo en los edificios de viviendas.
El Palacio de la Diputación cambia su fachada romántica de 1853, diseñada por Pedro Martínez Sangrós, y la sustituye por otra clásica, de carácter monumental, realizada por Teodoro Ríos Balaguer a principios de los años 50, en la que se aprecian elementos de los repertorios italianos del siglo XVI. La plaza de toros, inaugurada por Pignatelli en 1764, se construyó al principio en madera, después en ladrillo y, por último, en piedra en 1895. En 1916, Manuel Martínez de Ubago y Miguel Ángel Navarro recurren a una composición mixta, en la que combinan elementos clásicos, como columnas jónicas, con otros motivos en ladrillo que evocan un origen hispanomusulmán o mudéjar, algo típico en esta clase de edificios en el resto de España.
Estas obras, a pesar de haber sido erigidas en tiempos anteriores, han sufrido remodelaciones suficientes para poder enmarcarlas en el siglo XX, sin que su relevante e interesante pasado se resienta.




