Monasterio de Veruela

Desnudez formal no significa pobreza. Los monasterios cistercienses tienen los muros completamente lisos pero conforman espacios de una belleza singular, impactante en su propia sobriedad. Si bien San Bernardo clamaba contra el lujo excesivo de los cluniacenses («Los muros de la iglesia están cubiertos de oro, pero los hijos de la iglesia están desnudos»), no renunció a emplear en sus edificaciones piedra de calidad y bien trabajada, ni a contar con buenos artífices que llevaran a cabo un plan monástico donde estaba estudiado hasta el último detalle: en pro de la funcionalidad, sí, pero también de la armonía y la belleza.